
José González Ortiz
El Museo municipal “El Quijote” de Ciudad Real, acoge desde el 8 de septiembre hasta el 5 de octubre una interesante exposición de Miguel Alberto Carmona Astillero (Daimiel, 1965). Pintor de amplia trayectoria creativa que en esta ocasión nos muestra sus últimas realizaciones bajo el epígrafe: “De naturaleza y algo más”. Con anterioridad, habíamos visto obras suyas en Miguelturra: “Los interiores del ser” y algo más recientemente, en Valdepeñas “El interior de un árbol”, donde su discurso pictórico se orientaba por la figuración de base abstracta y en otras obras por la escultura y la instalación conceptual. Exposiciones todas que nos daban un amplio registro de la versatilidad expresiva de este artista de la tierra y que, en esta nueva salida expositiva, reincide en sus emotivas inquietudes, sensaciones y, en su personal estilo con otras lecturas y renovados argumentos.
Miguel Carmona presenta en el “Museo del Quijote” 35 creaciones donde la realidad y lo imaginado se suplementan, conviven para darnos una visión de su cosmogonía, las motivaciones que alientan su espíritu inquieto por la representación de lo que en él “rebulle” con insistencia, lo que le afecta, hiere, atrae y emociona.
Composiciones de temas interiores con objetos cotidianos, o paisajes irreales soñados en una dimensión onírica, plagados de presencias donde se corpórea la naturaleza que adquiere un papel predominante de actores principales en una narración expresiva, e igualmente reivindicativa. Cierta magia emana de sus composiciones que atraen, te engullen y te hacen cómplice en su propuesta plástica. Impresionismo, abstracciones… dos instalaciones que hacen un guiño al surrealismo en donde unos “nidos” son “asediados” por pájaros de rostros humanos. Luz en sus pinturas, pinceladas y empastes precisos, generosos, soltura en los trazos, riqueza cromática. Varios bocetos (4 “plumillas”) nos recuerdan al pintor luminista Ángel Andrade. La presencia de público fue abundante y la presentación de la exposición de Miguel Carmona corrió a cargo del concejal de cultura del Ayuntamiento de Ciudad Real, Pedro Lozano y del alcalde Francisco Cañizares.
Amenizó a la guitarra eléctrica Carlos Díaz del Campo, con composiciones que evocaban ritmos de la psicodelia: rock y pop psicodélico, new rave, indie… Atmósfera musical armoniosa, romántica, visionaria, elocuente y subyugante. Una interesante exposición de puro arte de un creador comprometido con participarnos de su sensibilidad y amplia trayectoria artística que, ahora, aflora con rotundidad en esta nueva oportunidad en el Museo del Quijote de Ciudad Real.