Depósito circular de la Mina Diógenes

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Julio Criado García

Nuestro viaje por el archivo ‘Foto Histórico Oretania’ nos lleva hoy a una fotografía realizada en la Mina Diógenes, más concretamente se trata del depósito circular de agua potable, de unos 500 m3 de capacidad. A este depósito y otro anexo a él de 250 m3, de planta rectangular, les llegaba la conducción de agua desde la captación existente en la sierra cerca de Las Tiñosas. Se abastecía tanto al poblado, cuyas viviendas se pueden ver al fondo de la fotografía, como al lavadero de flotación.

Cabe decir que La Mina Diógenes ha sido una de las grandes explotaciones de galena del Valle de Alcudia y la mayor entre las localizadas dentro de lo que propiamente es el valle. La mina se halla en el paraje de Las Tiñosas que pertenece al término municipal de Solana del Pino, paraje que se sitúa al pie de la Sierra de la Umbría de Alcudia. Los accesos se realizan por la carretera local de Mestanza a Solana del Pino, la cual pasa junto a la mina unos 3 km después de cruzar el embalse de Montoro.

Este yacimiento ha sido explotado desde muy antiguo y, paradójicamente, ha sido también la explotación más moderna del distrito. Fue la última mina activa en el Valle de Alcudia, cesando su laboreo en 1979. Desgraciadamente, tras el cierre sus instalaciones han sufrido un rápido deterioro debido en buen parte a la actuación de los nuevos propietarios de la finca donde se ubica, que mostraron una absoluta insensibilidad ante el riquísimo patrimonio minero que había quedado.

La mina era ya explotada en el siglo Il a.C., por los romanos. En la reapertura de la mina a mediados del siglo XX se encontraron numerosas galerías inconfundiblemente romanas hasta el nivel de 130 m de profundidad, en las que además se encontraron monedas, candiles, ánforas y otros enseres utilizados en las minas.

Tras el abandono romano de Diógenes y durante un largo periodo no vuelve a haber ninguna referencia documentada sobre la mina, hasta mediados del siglo XVI, concretamente en 1559, que se solicita una concesión para explotar plata y plomo en “LasTiñosas”, siendo la referencia más antigua conocida después de los romanos. En 1590 se concede un permiso de explotación para esa misma mina. A finales del siglo XVIII y comienzos del XIX hay referencias de trabajos de cierta importancia en el yacimiento.

En 1892 la Sociedad Minero Metalúrgica de Peñarroya adquirió las principales concesiones existentes en la zona. Pero no fue hasta el año 1925 cuando comenzó a realizar las primeras investigaciones. En 1942 comienza la explotación regular de la mina, con producciones superiores a 2000 Tm de concentrados al año. La mina tuvo un aumento notable de la producción a partir de 1958, consiguiéndose niveles del orden de 4000 Tm anuales de galena.

La explotación de esta mina siempre contó con un problema de falta de mano de obra, debido al aislamiento del enclave minero. Para evitar en lo posible este problema, la empresa explotadora construyó un poblado minero para facilitar el alojamiento de los mineros. El poblado contaba con los servicios básicos y para procurar el abastecimiento de agua potable se excavó una galería de 500 m de longitud en las Tiñosas, a unos 2 km al SO de la mina. El problema de las comunicaciones no tuvo una mejora notable hasta finales de la década de los 1960.

La época dorada de Diógenes fue la década de los 1970, cuando las producciones de concentrados se aproximaron a las 5000 Tm anuales. Pero la mina fue cerrada en 1979 ante la continuada caída de los precios del plomo y la perdida de reservas de mineral.

Todos pozos dispusieron en su día de potentes máquinas de extracción y castilletes metálicos. Desgraciadamente no queda nada de ellos. El castillete del Pozo nº 1 ha permanecido en su sitio hasta finales de los 80, cuando fue desmantelado. Ha sido lamentable esta pérdida pues era un castillete lleno de historia. Inicialmente estuvo instalado en el pozo San Froilán de las Minas de San Quintín, siendo trasladado a Diógenes en la reapertura de la mina en 1941, ya que vino a coincidir con el cierre de las otras explotaciones. El castillete del pozo nº 5 ha tenido un destino más digno al haber sido donado a la Escuela Politécnica de Almadén, donde fue trasladado y montado en el patio y actualmente integrado en el museo de dicha escuela universitaria.