
José González Ortiz
No es la primera vez en la que con estas líneas pretenda reivindicar algo, ni reclamar nada… ni siquiera una atención especial para algunos familiares, sobre todo a mi abuelo Antonio Julián Ortiz Arias, asesinado cono tantos miles de inocentes – ¡en ambos bandos! – en la pasada e incívica guerra civil de 1936. Me mueve solamente el recuerdo, mi homenaje particular y compartirlo como un ejemplo que no se debería repetir… aunque por desgracia lo estamos viviendo prácticamente calcado en otras latitudes.
Mi abuelo, nacido en Puertollano 1881, fue asesinado en Córdoba el 18 de julio de 1936, el día del “Glorioso Alzamiento Nacional”. Funcionario de Prisiones con la república que primero ejerció en Ciudad Real desde donde fue nombrado director de la Prisión Provincial de Córdoba. Ese día fatídico del 18 de julio de 1936, el coronel Ciriaco Cascajo “El verdugo de Córdoba” y comandante militar de la plaza, declaraba el estado de guerra y fue responsable de miles de fusilamientos siendo la cabeza principal de la rebelión. Como consecuencia unos facinerosos se envalentonaron y cometieron tropelías aniquilando a opositores ideológicos: republicanos, socialistas, médicos, profesores, sindicalistas… Fueron a la prisión y le reclamaron a mi abuelo Antonio Julián Ortiz Arias que excarcelara a unos colegas de igual catadura moral. Mi abuelo se negó argumentando que él no metía y sacaba a nadie de la cárcel, que ese trámite era por mandato de un juez. Él era sólo un administrador del Centro Penitenciario. Allí mismo, en su despacho, lo mataron a tiros, dejando a mi abuela, madre y tías en una complicada situación. Amparo Ortiz Sanz, mi madre se tuvo que venir a Puertollano y ejercer su profesión de maestra de escuela y sacar adelante a toda la familia y a dos de mis hermanos. Mi padre, Pedro González Palomeque maestro igualmente, le impusieron tres penas de muerte por hacer justificantes médicos. Justificantes que le cogía a su padre médico Ramón González Herrera y que le demandaban a escondidas republicanos y socialistas… que habían tenido cargos significativos y deseaban huir, escapar a otros pueblos del control que hacían los nacionales. Por despecho, una tal Manolita Dueñas lo denunció por hacer “salvoconductos” y le cayeron tres penas de muerte que le conmutaron por tres años de cárcel en Burgos, gracias a la intercesión de su hermano que militaba en el “Glorioso Ejercito Nacional” como tirador selecto de ametralladoras. Esos “salvoconductos”, evitaron que republicanos y socialistas… terminaran sus días en un paredón de fusilamiento o de morir a tiros en la cuneta de una carretera. Mi tío averiguó quien se chivó y puso la denuncia, la tal Manolita Dueñas que en gloria esté.
El historiador Francisco Moreno Gómez afirmaba: “De cara a la opinión pública los ejecutores materiales de la represión en Córdoba fueron varias decenas de rufianes de baja extracción social o procedentes del hampa o del presidio, encabezados por Velasco, “El Orteguilla” y otros más”. El también historiador, doctor Carlos Zurita González-Vidarte concluía en sus textos que: “Las detenciones las llevaron a cabo fundamentalmente falangistas que eran muy pocos en Córdoba pero que se incrementaron vertiginosamente, reclutándose entre rufianes o expresidiarios que tenían al funesto Velasco como jefe” …
Cuando mi padre salió de la cárcel se vino a Puertollano y estuvo dando tumbos en distintas ocupaciones, pues también le quitaron su puesto de maestro. Años después “redimido”, obtuvo plaza de maestro interino en la pedanía de El Retamar perteneciente a Almodóvar del Campo, pequeña aldea a la que iba y venía en bicicleta desde Puertollano. Años después por oposición formalizó su actividad pedagógica.
Antonio Julián Ortiz Arias era hijo de Dionisio Ortiz Mozos (Puertollano 1857) y Josefa Arias Letrado (Argamasilla de Calatrava 1857) y nieto por línea paterna de Julián Ortiz Recuero (Puertollano hacia 1830) y Josefa Mozos Agudo (Puertollano hacia 1830) y por línea materna de Genaro Arias (Argamasilla de Calatrava hacía 1830) y Esperanza Letrado (Argamasilla de Calatrava hacia 1830) … Vinculado a familias relacionadas con la ganadería como los Recuero ya presentes en Puertollano desde el siglo XV.